¿Eres tu 100% para el Señor?

 

1 SAMUEL 3:1-10 - El Señor habla a Samuel varias veces. (Verso 10) Samuel responde directamente a Dios y finalmente entiende que está oyendo a Dios. ¿Cuántas veces El Espíritu Santo nos habla, y nosotros no estamos “sintonizados o escuchándole”? Recuerda “el silbo apacible y delicado” de 1 Reyes 19:12

 

SALMOS 46:10 – “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. El evangelista Andrew Murray de Sur África, enfatizó varias veces en la necesidad de la persona de “Estar a solas con Dios”, para someterse a la presencia y poder de SU santidad, vida y amor. Un aspecto de estar asolas con Dios es la rendición completa de uno mismo para el Señor, sin esa rendición nosotros no podemos y no podríamos entender que tenemos un poder maravilloso de Dios en nosotros. Mire las vidas de Abraham, Moisés, Elías, David, Pablo, etc. ellos se dieron completamente para Dios, para que Dios pudiera trabajar SU plan a través de ellos.

 

Nuestra actitud: MATEO 22:37, 2 CRONICAS 15:15 Y SALMOS 119:10

 

La gracia de Dios: Nosotros encontramos este maravilloso pasaje en ROMANOS 6:23   

 

Recordemos algo, todos nosotros tenemos orgullo y vanidad dentro de nosotros, ninguno de nosotros merecemos ser salvados; En SU amor y SU misericordia Dios extendió SU gracia a aquellos que creen en él. La “Gracia es un favor inmerecido”.

 

G      =         Gratis son las

 

R      =         Riquezas que

 

A      =         Acompañan a

 

C      =         Cristo

 

I        =         Inmolado si le

 

A      =         Aceptas en tu corazón.

   

ISAIAS 53:6 - Profetizo lo que Jesucristo haría por nosotros en la CRUZ. Esto es el principio del CASTIGO POR SUSTITUCION, y tienes que entender esto antes que puedas nacer de nuevo. Corderos eran usados en el Antiguo Testamento como sacrificios, Jesucristo es el Único CORDERO en el Nuevo Testamento. Y Él es el perfecto sacrificio, y sacrificio único por siempre, que nunca se podrá repetir.

 

ISAIAS 6:1-8... Cuando oramos, estudiamos, estamos callados ante le Señor, alabándolo, adorándole, sirviéndole... estas son siempre buenas y maravillosas cosas necesarias para nuestro crecimiento y madurez espiritual. Una pregunta que penetra profundamente mi corazón es a un Dios preguntando “A quien enviaré?” Sabiendo todo lo que Jesucristo ha hecho por nosotros ¿podemos honestamente responder a Dios? ... Heme aquí, envíame a mi.